|
La epidemia de Influenza Humana ocasionada por el virus de tipo A H1N1 en México, ha dado lugar a que entre las recomendaciones para prevenir la transmisión de la enfermedad proporcionadas a la población general, se encuentre la de colocar en una bolsa de plástico los pañuelos o cubrebocas y otros materiales que entren en contacto con los microbios expulsados por nariz y boca, antes de desecharlos junto con los residuos sólidos domésticos.
Algunas personas se preguntan si existe algún riesgo de transmisión del virus por el manejo de este tipo de residuos, particularmente para quienes se ocupan de ello, incluyendo los trabajadores informales que se dedican a recuperar materiales reciclables de la basura.
Por lo anterior, es conveniente saber que, la característica H6.2 “Infeccioso” se describe en el Anexo III del Convenio de Basilea, del cual México es Parte, como “Sustancias o residuos que contienen microorganismos viables o sus toxinas que se sabe o sospecha pueden causar enfermedades en seres humanos o en animales (en la legislación mexicana solo los residuos biológico-infecciosos de servicios de salud están regulados y se deben manejar de conformidad con la norma oficial mexicana: NOM-087-ECOL-SSA1-2002, Protección ambiental - Salud ambiental - Residuos peligrosos biológico-infecciosos - Clasificación y especificaciones de manejo).
Es importante tomar en cuenta que en individuos que no presentan signos o síntomas de enfermedades respiratorias, el número de agentes patógenos causantes de tales enfermedades en la secreción nasal o en su saliva, en su caso, es bajo.
Otro hecho importante, es que el tiempo es un factor significativo que influye en la posibilidad de que un residuo potencialmente infeccioso manifieste esta propiedad.
Así, por ejemplo, la concentración de microorganismos cambia con el tiempo de diversas maneras. Los microorganismos pueden perder su viabilidad, con lo cual disminuye su infecciosidad o bien pueden multiplicarse o entrar en un periodo de latencia (al formar esporas) que les permite retener su habilidad de revivir en situaciones ambientales favorables. Estos cambios dependen de factores tales como:
- Tipo de organismo,
- Disponibilidad de nutrientes,
- Condiciones ambientales:
- Humedad
- Temperatura
- Exposición a la luz (u otras formas de radiación)
- Acidez o alcalinidad del medio (pH).
En el caso de virus del género influenza, pertenecientes a la familia Orthomyxoviridae, éstos son sensibles al calor (56° C 30 minutos), a pH= 3 y a los solventes de lípidos y detergentes. Este tipo de virus son también muy lábiles a las condiciones ambientales.
Derivado de lo anterior, puede considerarse que -en el caso de individuos de la población general-, y para evitar la diseminación de cualquier tipo de microbios y el contacto o exposición a ellos, por parte de quienes manejan los residuos sólidos urbanos domésticos y desechados en depósitos de basura de áreas o vías públicas, es conveniente:
- Cortar o romper los cubrebocas usados antes de desecharlos (para que no los vuelvan a sacar de las bolsas y a usarlos), evitando tirarlos en la calle, y
- Colocar dichos cubrebocas junto con los pañuelos y otros materiales que entren en contacto con los microbios expulsados por nariz y boca, en una bolsa de plástico (que no debe llenarse por completo para permitir cerrarla anudándola) antes de desecharlos junto con la basura doméstica
- Evitar que los trabajadores formales e informales involucrados en el manejo de los residuos sólidos urbanos abran las bolsas durante las operaciones de transporte y disposición final de los mismos.
Para obtener el archivo del presente artículo, click aquí
|